Tus brazos sobre mi cintura, los míos sobre tus hombros. Miradas que explican demasiadas cosas entre los dos, porque más de una vez no es necesario. Que lindo es verte cada día. Cada vez me hace mejor.
Mirar tus labios hasta cansarme de desearlos y rozarlos con los míos como si fueran siameses de por vida. Que linda sensación que siento. Tus labios sobre los míos, un vez más.
- Te quiero -dijiste
- Yo también -respondí- mucho.
Y es inevitable no caer a tus pies. Como siempre, como todos los días, como cada vez que estas cerca, como es cotidianamente.
- Ojalá sientas lo mismo que yo -dijiste-.
un pequeño intervalo, que en realidad eran las pequeñas palabras que nunca me atreví a decirte.
- Siento eso, y más. -respondí-.
Tu risa me encandila como si estuviera siguiendo el sol, de alguna manera tenes algo que me hace caer tan bajo que puedo tocar el núcleo del centro de la tierra con las manos y volver.
Cómo hacer para ni siquiera mirarte, si con una pequeña pero suficiente sonrisa haces que me sonroje como una bebé. Cómo para no tenerte afecto, si con vos aprendí y experimenté un montón de cosas. También esta buena la parte de amigo, really.
Me encanta por un lado esta parte, pero por otro la detesto desde lo más adentro de mi corazón.
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